DonCine

Si te pregunto sobre arte, me responderás con datos de libros. Si te pregunto por mujeres, me dirás tus favoritas. Habrás echado algunos polvos. Pero nunca te despertaste junto a una y te invadió la felicidad. Si te pregunto por el amor, citarás un soneto. Pero nunca pensaste que Dios puso un ángel en la tierra para ti, ni te sentiste vulnerable al mirarla. Ignoras lo que es pasar por el cáncer, dormir en un hospital durante meses cogiendo su mano porque vieron en tus ojos que el término ‘horario-de-visitas’ no iba contigo. No entenderás la pérdida hasta que ames a alguien más que a ti mismo. Te miro y no veo a un inteligente hombre confiado. Veo a un chaval creído y asustado. Eres huérfano, ¿acaso te conozco por haber leído “Oliver Twist”? No sé nada de ti por un maldito libro. Si quieres hablar de quién eres, estaré fascinado, pero te aterroriza expresar tus sentimientos. Tú mueves, chaval.

DonCine

—¿Qué quieres de mí?
—Que seas tú mismo. Mira, hijo, la culpabilidad es un pesado saco de piedras. Tienes que librarte de él cuanto antes. Sé cómo te sientes, yo también he pasado por eso antes. ¿Por qué tienes que cargar con ese peso? ¿Por Dios? Está bien, te daré información de primera mano acerca de Dios. A Dios le gusta observar, es un bromista, piénsalo: dota al hombre de instintos, os da esta extraordinaria virtud, ¿y qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de vosotros al ver cómo quebrantáis las reglas. Él dispone las reglas y el tablero, y es un auténtico tramposo: mira, pero no toques; toca, pero no pruebes; prueba, pero no saborees. Y mientras os lleva como marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? ¡Se descojona! ¡Se parte el culo de risa! Es un payaso, es un sádico, ¡es el peor casero del mundo!

DonCine

—No entiendo este sitio. A mí me hacen comprar un traje nuevo y tú puedes vestir de andar por casa. ¿Qué? ¿Adónde vas?
—Dime un cumplido, quiero uno. No te imaginas cómo ha herido mis sentimientos lo que acabas de decir. Un cumplido es algo bonito sobre otra persona. Ahora o nunca. Y siéntelo.
—Está bien. Tengo un cumplido realmente estupendo para ti, y es cierto.
—Me da pánico que vayas a decir algo horrible.
—Tengo una... dolencia. Mi médico, un psiquiatra al que solía ir continuamente, dice que en estos casos una pastilla ayuda mucho. Yo las odio, son muy peligrosas. Y mi cumplido es que aquella noche cuando viniste a casa y me dijiste aquéllo... Bien, mi cumplido para ti es que por la mañana empecé a tomar las pastillas.
—No logro captar por qué es un cumplido para mí.
—Tú haces que quiera ser mejor persona.
—Puede que sea el mejor cumplido de toda mi vida.

DonCine

Empieza el juego, quien no haya llegado, ya no juega. Se precisan mil puntos. El primero ganará un carro blindado nuevo. Menuda suerte. Cada día leeremos la clasificación por aquel altavoz, al último le colgaremos un cartel de "asno" en la espalda. Nosotros estamos en el equipo de supermalos que gritan sin cesar, quien tenga miedo pierde puntos. En tres casos se pierden todos los puntos: uno, los que lloran; dos, los que quieren ver a su mamá; tres, los que tienen hambre y piden la merienda. ¡Nada de eso! Es fácil perder puntos, porque hay hambre. Yo mismo ayer perdí cuarenta puntos porque pedí un panecillo con mermelada. De albaricoque. Y él de fresa. Y nada de chucherías porque no vamos a dároslas, nos las comemos todas nosotros. Yo ayer me comí veinte. Me duele la barriga. Pero estaban buenas. Os lo aseguro. Perdonad que me vaya pero estamos jugando al escondite, me voy corriendo o me tocará parar.

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