sergioalarcon97

Querida convalecencia suprema, me devuelvo a la retórica de sus enseñanzas de vida sublime, a esas que vuelven fuerte el hollín y destruyen murallas impenetrables, ahí están nuestros orígenes, en esa covacha perpetua que conserva las memorias de nuestra adquisición, de nuestra posesión enraizada.
Nos deseamos a destronar el universo, volvemos hecatombe el vacío y utopía una isla. Somos y no somos, y volvemos, y estamos, pero jamás presentes. Y se nos devuelven los ojos, y se nos consume el tacto. Somos hito de eterno retorno, pero desistimos de sobreponer el alma, ante la presencia de malos hábitos.
Luego nos reconfortamos, decaemos, quizá tres veces más, y agonizando volvemos al mismo punto de donde iniciamos. Quizás somos el círculo, quizás un punto, quizás un instante, quizás la nada de un instante.
Deseoso retorno a su entramado metafísico, el de los bienestares balsámicos, de donde vive y se queda, a su trecho tejedora de sales, hambre, mar y sed inquieta.

6tory | inglés | español | condiciones