sergioalarcon97

Hablemos de tus ojos,
Complejos,

En ellos están todos los secretos de las nubes, en el fondo, la esencia de los mares.
Un misterio de la eternidad, un madrigal de margaritas, una cofradía de girasoles.

Los ojos del león, de la hiena, del águila, del verano, de los metales, de las cumbres y las potencias.

Ojos que gritan, atacan y lloran, de los que apaciguan, anhelan y demandan.
Ojos asiáticos, finos, elegantes y ardientes.

Los ojos de los versos, de las retahílas, de las fábulas y de toda la literatura.

Los ojos del solfeo, del violín, del staccato y el pizzicato, del Violonchelo, de la guitarra, de la viola y la batuta.

Ojos que saben a música, a composición, a encanto, a plenitud.

Los ojos de Bochica, de Chía la luna, del sol, del día y la noche.

Los ojos que me encantan, que aún, me atrapan.

¡Qué digo ojos!,
[Más bien],
eternidades vivientes que emanan de su cráneo.

sergioalarcon97

Sabremos cómo vivir en paz unos con otros; cuando dejemos la crueldad a escala masiva. Cuando por fin sepamos cómo tratar a la naturaleza, ella nos ofrecerá la armonía que tanto anhelamos. Si deseamos evadir la guerra, comencemos por lo primero: las masacres, la sangre y la sed de ríos rojos del hombre por placer, aumentan la osadía de control y de poder. Sólo cuando empecemos a comprender que el mundo no nos pertenece, el mundo entonces, nos acogerá; pero si continuamos por el sendero que hemos fabricado, entonces el hombre quedará en el exilio.

La hermandad comienza por tratar a todos los seres de la tierra como tales, como hermanos; si comenzamos por ello, entonces todo el mundo por fin, tendrá la paz tan absolutamente anhelada.

Porque el hombre y la naturaleza son uno, porque no existe cielo sin estrellas, porque no hay mares sin tierra.

Namasté.

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