sergioalarcon97

¡Oh, dimensión fascinante!,
Oculta todo lo inexistente,
Viajando por los planetas,
Siendo víscera o materia.

Liga los infiernos, como el interior de Mercurio,
Ata el fuego de lujuria, como la rosa Venus,
Quédate adentro, al abismo de la Tierra,
Sé fuego y guerra, martirio de Marte.
Otorga gigantismo de Júpiter y Bermejo,
Enciérrame en tus círculos, anillos eternos de Saturno,
Enfría mi hiel, como Poseidón en Urano,
Haz llover diamantes, erosiona polvo, congela ojos, sé Neptuno, Afrodita o Cronos.

Compone un aria,
hazte cielo,
conjuga nervios,
forma jaulas,
crea adverbios,
dibuja círculos,
penetra en órbitas,
eclosiona asteroides,
adhiere lo fugaz,
vuelve a pretérito,
gira como el huracán.

Siempre sé los anillos de Saturno, avenida de mi bálsamo, el ciclo circular del que difícil se escapa.
-Sé Saturno.-

¡Encierrame en el fondo, describiendo un cataclismo oscuro!
Como Atlas, carga el mundo,
que ardiendo en las teas, emana imponente,
describe círculos,
juega al ábaco,
-Sé Saturno.-

Astro que levita, no vuelve.

sergioalarcon97

Hablemos de tus ojos,
Complejos,

En ellos están todos los secretos de las nubes, en el fondo, la esencia de los mares.
Un misterio de la eternidad, un madrigal de margaritas, una cofradía de girasoles.

Los ojos del león, de la hiena, del águila, del verano, de los metales, de las cumbres y las potencias.

Ojos que gritan, atacan y lloran, de los que apaciguan, anhelan y demandan.
Ojos asiáticos, finos, elegantes y ardientes.

Los ojos de los versos, de las retahílas, de las fábulas y de toda la literatura.

Los ojos del solfeo, del violín, del staccato y el pizzicato, del Violonchelo, de la guitarra, de la viola y la batuta.

Ojos que saben a música, a composición, a encanto, a plenitud.

Los ojos de Bochica, de Chía la luna, del sol, del día y la noche.

Los ojos que me encantan, que aún, me atrapan.

¡Qué digo ojos!,
[Más bien],
eternidades vivientes que emanan de su cráneo.

sergioalarcon97

Cada vez que un solsticio ocurre, ya sea en invierno o en verano, siempre habrá la misma sequía.
Los equinoccios, ya ni impresionan a la noche, y los meridianos, ya no enmarcan dimensiones.

Ni el límite, ni el borde, ni la frontera, te conocen.
Antropófago, que lo devoras todo, tan gigante y perverso, tan letal e incierto.
Interno a mí, adherido a ti; sin poder irme,  sin olvidarte, sin tenerte, ni observarte.

Así como los rayos del sol, no llegan ni a la cabeza de la hormiga,
Así mis manos, ya no te sienten con los versos de tu geografía.

El Ecuador tan distante, Capricornio a un instante.

Y, ¿qué será que ya no vienes?
Y, ¿qué será que ya no vienes?

Espero verte en otro eclipse, en otra órbita, en otro espacio, en otro tiempo, dando la vuelta al universo.

Árido, inerte, presente,
[Esperando aquí, que regreses a mí].

-"Como un cometa, danzando en medio de un huracán."-

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