sergioalarcon97

Empieza la jauría, el rugido domador,
De la niebla que cae al fondo,
El mundo bocabajo,
Sosteniendo el báculo,
Y al terminar, un tropel de ninfas
Con su llanto destructor.

La mar de estrellas tirada en el cielo,
Como la menarquia de la virgen,
A esa, de las manos de bochica,
Que gimiendo dolor, le nacen flores.

Esa llena de preñeces, de eclipses,
La que se desgarra sublime
Sacándole vísceras al suelo
Ululando hacia el fondo, como diciendo:
"Aquí me degrado para ustedes,
Mañana no me verán,
Naceré al día siguiente."

La que desaparece y vuelve,
Rodando por el mundo cabizbajo,
A la que le brota agua del vientre,
La que mena panacea, al ombligo
Gruñendo en su órbita, al mundano.

Empieza la jauría, el rugido domador,
De la niebla que cae al fondo (...)

sergioalarcon97

Aún,
[Creo que] cuando me mira,
todos los huracanes que poseo en mi interior,
empiezan a acechar con mis órganos.

Son las alas de las mariposas en mi estómago.

sergioalarcon97

Escóndete en tu cabello, mundana mía, en ese terciopelo filial, efervescente, del que la sombra se ahoga, y donde los mares crujen, en el fondo de tu cráneo. En esos visos, donde las lunas de júpiter nacen, se mueven y se esconden regresando; allí donde las noches son amplias y los días centenares. Entre tus sedas, de las que no escapo y el mundo se destruye a razón de tus delirios gitanos.

Ocúltate mundana, del silencio de las cuerdas, de esas explosiones cuánticas donde los fermiones y bariones son sutilezas de la física, donde no componen la materia, sino que son adherencias de tus delirios lacunares; y quédate ahí, encerrada en la nuez donde eres dueña de éste universo, del éter, de todo.

-Haz la luna vibrar, que mi corazón explota.-

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